Varios de los principales atractivos y monumentos de la Ciudad de Buenos Aires adoptarán este martes el color naranja en conmemoración del Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma. La iniciativa comprende a la Floralis Genérica, el Puente de la Mujer, el Planetario Galileo Galilei y la Torre Espacial del Parque de la Ciudad, con el propósito de visibilizar esta patología y remarcar la relevancia de la detección temprana y el soporte integral a los pacientes.
El relevamiento al que accedió la Agencia Noticias Argentinas detalla que la propuesta apunta a emplear sitios emblemáticos del distrito como plataformas de difusión para una condición que aún registra un nivel bajo de conocimiento en la sociedad. De esta manera, la coloración naranja traslada la temática al ámbito público para advertir sobre sus signos principales.
A nivel nacional, la Asociación Civil Linfomas Argentina encabeza desde hace tiempo diversas actividades para difundir datos sobre la afección, sus indicios y la necesidad de promover un diagnóstico precoz. En oportunidades anteriores, edificios y estructuras de la capital ya se habían sumado a esta iluminación especial con idénticos fines.
Para el corriente año, la organización implementa la iniciativa bajo la consigna “Ningún paciente viaja solo”, haciendo hincapié en la necesidad de respaldar a los afectados a lo largo de todo el proceso. La premisa abarca tanto la etapa de detección y terapia como las consecuencias anímicas y las alteraciones que experimentan los enfermos y su entorno.
El linfoma constituye un tumor maligno que se desarrolla en los linfocitos, los cuales integran el sistema defensivo del organismo. Al existir variantes como el linfoma de Hodgkin y los linfomas no Hodgkin, tanto la detección como el abordaje médico varían según cada situación particular.
Entre los indicios que pueden manifestarse figuran la inflamación ganglionar, fiebre injustificada, sudores nocturnos, descenso involuntario de peso, fatiga constante y prurito. Frente a señales que perduran, la consulta con un profesional de la salud resulta clave.
Desde la entidad sostienen que la falta de información sigue constituyendo una de las principales barreras. Los registros de la institución indican que el 73% de los diagnosticados desconocía la dolencia antes de confirmarse su cuadro, al tiempo que el 58% demoró hasta medio año en consultar al médico tras la aparición inicial de los signos.
“Que Buenos Aires se ilumine de naranja significa que durante una noche vamos a poner al linfoma en un lugar visible. Pero detrás de esa luz hay algo mucho más importante: necesitamos que la sociedad conozca la enfermedad, que pueda reconocer sus señales y que las personas sepan que, ante un diagnóstico, no están solas”, afirmó Haydee González, presidente de la ACLA.
Asimismo, la referente añadió: “Un diagnóstico de linfoma no afecta solamente a quien recibe la noticia. También alcanza a su familia, a sus vínculos y a su vida cotidiana. Por eso hablamos de acompañamiento integral. Queremos que cada paciente tenga información, contención y una red que lo acompañe durante todo el camino”.
El encendido de los espacios porteños pretende convertir una medida representativa en un recurso efectivo de divulgación. Durante unas horas, estos puntos del paisaje urbano servirán para recordar una patología tratable que, en ciertas variantes, ofrece elevadas chances de cura al ser descubierta a tiempo.
“Esperamos que alguien vea la Floralis, el Planetario, el Puente de la Mujer o la Torre Espacial iluminados de naranja y se pregunte por qué. Si esa pregunta lleva a una persona a informarse, a reconocer un síntoma o a acompañar a alguien que está atravesando un diagnóstico, entonces esa luz ya cumplió su objetivo”, concluyó.
