Un sondeo difundido por la consultora Quaest ubicó al opositor Flávio Bolsonaro con el 42 por ciento de la intención de voto y al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva con el 40 por ciento en una potencial segunda vuelta electoral en Brasil. Los guarismos ubican a ambos postulantes en una situación de empate técnico a tres semanas de los comicios.
El estudio reflejó un cambio en relación con la medición realizada el 7 de septiembre, cuando ambos dirigentes empataban en el 41 por ciento. En el nuevo trabajo, Lula retrocedió un punto y Flávio Bolsonaro avanzó en la misma proporción.
Los cambios se ubican dentro del margen de error del relevamiento, fijado en dos puntos porcentuales, de modo que no evidencian una diferencia estadísticamente concluyente entre los competidores. No obstante, el registro marca la primera ocasión desde abril en que el senador e hijo del exmandatario Jair Bolsonaro supera numéricamente a Lula en los sondeos de Quaest.
El trabajo de la consultora evaluó además escenarios de balotaje entre el actual jefe de Estado y otros cuatro dirigentes, entre ellos Augusto Cury, Ronaldo Caiado, Renan Santos y Romeu Zema. En dichos cruces, el mandatario se impone frente a sus contendientes.
El relevamiento comprendió 2.004 consultas a votantes realizadas entre el 10 y el 13 de septiembre, con un nivel de confianza del 95 por ciento y un margen de error de dos puntos porcentuales. Las elecciones presidenciales tendrán lugar el 4 de octubre y, en caso de que ningún postulante alcance la mayoría absoluta de los votos válidos, se celebrará una segunda vuelta el 25 de octubre.
La contienda enfrenta al actual mandatario, que busca la reelección, con el legislador opositor, en un proceso atravesado por pesquisas judiciales que involucran a los círculos cercanos de ambos dirigentes. Paralelamente a la presidencia, los comicios definirán la renovación de la Cámara de Diputados, dos tercios del Senado, las gobernaciones y las legislaturas estaduales y del Distrito Federal.
De obtener una victoria en las urnas, Lula, de 80 años, gobernará Brasil por un cuarto mandato presidencial.
