La aparición de un caso de rabia en un gato dentro del partido bonaerense de Pilar volvió a poner sobre la mesa una advertencia sanitaria clave: la enfermedad no está erradicada y continúa al acecho en nuestras ciudades. Lejos de las estadísticas lejanas, el contagio tuvo como origen a los murciélagos, el principal reservorio urbano del virus en el país y una amenaza silenciosa para los animales que conviven en los hogares.
Mientras que a nivel internacional la Organización Mundial de la Salud recuerda que el 95% de los casos en humanos se originan por mordeduras de perros —afectando especialmente a los niños—, en la Argentina el foco principal de exposición pasa por el contacto cotidiano con la fauna silvestre.
Prevención indispensable: por qué vacunar a perros y gatos
El mayor riesgo radica en lo imperceptible del contagio, ya que las mascotas pueden cruzarse con un murciélago infectado sin que los tutores lleguen a notarlo.
Para cortar de raíz cualquier posibilidad de transmisión, rige una normativa sanitaria estricta en todo el país:
- Edad de inicio: La aplicación de la dosis contra la rabia es obligatoria y debe realizarse a partir de los tres meses de vida del animal.
- Refuerzo constante: El esquema no es de una sola vez; requiere una revacunación anual obligatoria y sostenida durante toda la vida de perros y gatos.
¿Cómo actuar ante una potencial situación de riesgo?
Al tratarse de una patología implacable que resulta mortal una vez que el cuadro clínico se manifiesta, la reacción a tiempo marca la diferencia entre la vida y la muerte.
- Ante la duda con tu mascota: Si sospechás que tu perro o gato tuvo contacto con un murciélago o un animal extraño, comunicate con un veterinario de inmediato.
- Protocolo ante heridas: Si sufrís la mordedura o el arañazo de un animal desconocido, lavá la zona afectada con abundante agua y jabón, y concurrí de urgencia a un centro de salud.
Sostener la inmunización al día no es solo cumplir con una obligación legal, sino un acto fundamental de cuidado dentro de la familia.
